El ayuno consiste en dejar un período sin alimento (sólido) durante un tiempo determinado. Puede ser de varias horas o incluso un día completo. En la naturaleza, los antepasados de los perros, como los lobos, no comían tres veces al día: su alimentación dependía de la caza, y pasaban períodos sin comer.
Basado en esto, algunos expertos sugieren que el sistema digestivo de los perros está adaptado a ayunar ocasionalmente.